lunes, 29 de junio de 2009

MARCAS DE CANTEROS EN LA CATEDRAL DE JAÉN

En la entrada anterior comentamos la procedencia de la piedra utilizada para la construccion de la Catedral renacentista de Jaén y el trasporte de la misma hasta la ciudad. Nos centrábamos principalmente en la cantera del Mercadillo, en la entrada de hoy explicaremos la factura del muro gótico, único vestigio edilicio conservado de la segunda Catedral iniciada por el obispo Luis de Osorio (1483-1496) e impulsada posteriormente por el obispo Alonso Suárez de la Fuente del Sauce (1500-1520) sin entrar en los detalles de esta construcción al igual que la moldura que embellece este espacio que describiremos en otro momento.

Este muro está compuesto por seis contrafuertes que configuran cinco espacios que nos indican que interiormente poseía cinco naves el templo, los bloques están trabajados a tizón. A finales del siglo X y principios del XI se inició la costumbre de inscribir en los sillares de piedra de las construcciones curiosas marcas o signos. Estas marcas eran firmas personales de los canteros que, con frecuencia, se utilizaban para determinar el trabajo realizado y, de este modo, poder calcular cuál debía ser la cantidad que debían cobrar. Los signos podían también indicar al albañil cuál debía ser la posición de la piedra en la obra. Además, estas marcas eran el signo de identidad y la marca de honor de cada gremio de canteros. Cada gremio poseía sus conocimientos acerca del arte de la construcción, que guardaba en secreto. Los miembros de estos gremios viajaban de unos lugares a otros, participando en la construcción de diferentes edificaciones en las que dejaban su firma. Cuando un nuevo miembro solicitaba su ingreso en el gremio, una vez aceptado, recibía el signo, su marca de cantero, que debía reproducir en todas las obras en las que participase.

Pero también las marcas en los sillares podían ser símbolos que los templarios dejaban inscritos en sus construcciones como señalan algunos autores, como Juan Eslava Galán, que afirma en una de sus novelas que se trataba de un código secreto templario. La persona capaz de descifrar este código podrá encontrar la famosa "mesa" de Rey Salomón en el subterráneo de la Catedral. Esta última hipótesis corresponde a los esquemas novelísticos de su autor.


fotografías: marcas de canteros y muro gótico en la parte trasera de la Catedral -C/ Valparaíso- (archivo Seturja)

viernes, 26 de junio de 2009

LA CANTERÍA DE LA CATEDRAL DE JAÉN

La piedra utilizada para la Catedral de Jaén, provenía de dos canteras. Al principio en las construcciones góticas se usó la de la Cantera Vieja (cerca de la Guardia) y para la Catedral renacentista la piedra que se utilizó fue la de la Cantera del Mercadillo (La Cerradura).

Existe bastante documentación de la del Mercadillo, por eso nos centraremos más en ella. Esta cantera está situada en el margen derecho del río Gualdalbullón cerca del término municipal de La Cerradura. La piedra de esta cantera es caliza, bastante fuerte pero liviana y fácil de trabajar. El nombre de esta cantera viene de la Baja Edad Media, porque en las cercanías de la misma funcionaba un mercadillo fronterizo que separaba el Reino cristiano de Castilla y el Reino nazarita de Granada. Con el inicio de las obras de la nueva Catedral por Andrés de Vandelvira, se incrementará la extracción de piedra de esta cantera, como así lo atestiguan los diferentes contratos de esta época. En 1553, el Cabildo catedralicio adecúa el camino que une esta cantera con Jaén y además firmó un contrato con el cantero Luís de Navarrete que extraería la piedra y la trasladaría a la obra. Posteriormente firmarán también contrato con los canteros Cristóbal del Castillo y Juan Villar. Sin embargo este último contrato estipulaba que el transporte de la piedra corría por cuenta de los canteros mientras que el Cabildo se comprometía al mantenimiento del camino desde la cantera de el Mercadillo hasta la capital.

El traslado de la piedra desde la cantera hasta la ciudad no era fácil, para esta labor se utilizaban carros que bajaban las laderas abajo por los caminos trazados. Los carros vadeaban el río a la altura de la Venta de los Mesía (Señores de la Guardia) y enfilaban por otro camino dirigiéndose hacia La Guardia. Una vez cruzada la ciudad se dirigían hacia los Fontanares y vadeando otra vez el río por la orilla derecha, continuaban hasta llegar a Jaén. Los caminos eran bastantes anchos para que pudieran cruzarse dos carros en dirección contraria, para ello deberían tener tres varas y medio de ancho y en agunos tramos cuatro, poniendo bastante énfasis en las curvas para que los carros se movieran con holgura.


martes, 23 de junio de 2009

FERNANDO III EL SANTO

Fernando III de Castilla y de León (Peleas de Arriba, o Bolaños de Calatrava, Ciudad Real, 1201Sevilla, 30 de mayo o 1252), fue Rey de Castilla (12171252) y de León (12301252). Es también conocido como Santo Rey Don Fernando, que fue canonizado por la Iglesia Católica en 1671, siendo Papa Clemente X.

Hijo del rey Alfonso IX de León y de Berenguela de Castilla, el Papa Inocencio III declaró nulo en 1204 el matrimonio alegando el parentesco de los cónyuges, tras lo cual Berenguela volvió a la corte de su padre (el rey de Castilla) con todos sus hijos. Tras la temprana muerte del rey de Castilla Enrique I, hermano menor de su madre y la abdicación de ésta, obtiene en 1217 el reino de Castilla, una vez nombrado rey, tuvo que enfrentarse a la casa de los Lara por una revuelta nobiliaria, fomentada por el vecino Reino de León. Contrae matrimonio con Beatriz de Suabia (1219). A partir de 1224, aprovechando las discordias surgidas entre los almohades a la muerte de Abu Yacub Yusuf, dedicó su esfuerzo a dirigir las campañas de conquista de los territorios dominados por los musulmanes, combinando hábilmente las acciones diplomáticas con beneficiosas intervenciones bélicas que se valían de las discordias existentes en los distintos reinos musulmanes. Así, entre 1225 y 1227 las tropas castellanas se hacen con Andújar, Martos y Baeza, lugares clave para la conquista de Andalucía.

A la muerte de su padre Alfonso IX en 1230, los partidarios de Fernando no respetaron su testamento, reivindicando el trono de León, que el rey, su padre, había legado a Sancha y Dulce, hijas de su matrimonio con Teresa de Portugal. Tras una reunión entre las dos princesas, Teresa de Portugal y Berenguela de Castilla, se firma el Tratado de Valencia de Don Juan, en el que se declara la inviabilidad del testamento de Alfonso IX y el traspaso de la corona de León a Fernando a cambio de una compensación económica a Dulce y Sancha, que incluía la cesión de tierras que se reincorporarían a Castilla cuando éstas murieran. De ese modo se unieron dinásticamente -siguieron conservando Cortes, leyes e instituciones diferentes- León y Castilla en la persona de Fernando.

Tras lograr la unión de sus reinos, se dedica de manera sistemática a la conquista del valle del Guadalquivir. En 1231 tomó el pueblo de Cazorla en Jaén, junto al arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada. Las fuerzas reales se adueñan posteriormente de la campiña cordobesa y de forma inesperada se apoderan de la capital cordobesa en 1236. En 1243, el rey del taifa de Murcia se sometió a vasallaje y poco después su hijo, el Infante Alfonso, ocupó el reino murciano de forma pacífica. En 1244, se establecen las fronteras con el Reino de Aragón en el Tratado de Almizra, asignando al reino de Castilla las plazas de Orihuela, Elche y Alicante.

Desde entonces fue avanzando por el Guadalquivir. Jaén es conquistada tras años de ataques en 1246, y en noviembre del año 1248 se apodera de Sevilla, tras quince meses de asedio y con el auxilio del marino Ramón de Bonifaz, a quien el rey había encargado en 1247 la formación de una flota con naves procedentes del Cantábrico y con la que habría de remontar el río Guadalquivir y completar el cerco sobre la ciudad. A la toma de Sevilla siguió la de Medina Sidonia y Arcos de la Frontera, entre otras. Cuando falleció en 1252, preparaba una expedición contra el norte de África, tratando de evitar las posibles amenazas que pudieran proceder de esa zona.

En las representaciones pictóricas y escultóricas se le representa con una espada desenvainada en una mano y una bola del mundo en la otra, símbolos de su poder y su justicia. El símbolo de su poder no es el cetro, como en las representaciones de otros reyes, sino su espada
Lobera. El 30 de mayo es la festividad de San Fernando en su honor se puede visitar su cuerpo incorrupto en la Catedral de Sevilla, el cual se encuentra en una urna funeraria de plata maciza realizada por el orfebre Juan Laureano de Pina entre 1690 y 1701.

sábado, 20 de junio de 2009

ASPECTOS GENERALES DEL ARTE ÍBERO

El arte íbero posee sus mejores manifestaciones en obras escultóricas de piedra y bronce, madera y barro cocido. Ofrece gran variedad regional con rasgos culturales de cada zona que se distribuye en tres zonas bien diferenciadas: Andalucía, la zona de Levante y el Centro peninsular.

Escultura: La escultura íbera aparece en torno al 500 a. C. y constituye una de las manifestaciones más importantes de la cultura ibérica en la que confluyen influjos mediterráneos (griegos y fenicios principalmente) y autóctonos. Desde los primeros descubrimientos se han planteado entre los especialistas diversas hipótesis respecto a su origen. Las diferentes influencias se ven reflejadas en las obras, algunas de estilo más orientalizante (Pozo Moro), con posibles influjos sirio-hititas, y otras de aspecto más jónico (Cerrillo Blanco), con algunas evocaciones del arte chipriota y etrusco.

Pintura: La pintura ibérica no reúne la perfección y el interés que ofrece la escultura, pero tampoco deja de tener su importancia aun prescindiendo de que muchas interesantes pinturas de las llamadas prehistóricas pueden datar de las edades del bronce y del hierro y sean, por lo mismo, verdadera y propiamente obras de arte ibéricas. Fuera de ellas, la pintura ibérica se reduce a decoraciones de numerosas vasijas y de algún muro de cámaras sepulcrales. Su mayor antigüedad se atribuye al siglo VI a. C. como puede inferirse por comparación con los restos de cerámica griega con los cuales se halla, a veces confundida la ibérica y, sin duda, que ésta fue siguiendo a través de las civilizaciones púnica y romana llegando quizá hasta la invasión de los bárbaros.

Cerámica: Con la introducción del torno rápido por los fenicios en el siglo VIII a. C. se produce un cambio en la fabricación de la cerámica en el mundo indígena, lo que permite el desarrollo de una de las manifestaciones más características de la cultura ibérica.

En entradas sucesivas analizaremos en profundidad el conjunto escultórico de Cerrillo Blanco aparecido en Porcuna y el Santuario de El Pajarillo de Huelma.

Ilustraciones: ejemplos de pintura esquemática íbera

miércoles, 17 de junio de 2009

LAGARTO FESTIVAL DE JAÉN

Coincidiendo con las fiestas de junio de Jaén se celebra el Lagarto Festival en la capital. El primer concurso del Lagarto Rock nació en 1987 con la idea del Ayuntamiento de Jaén de incentivar a los grupos noveles jiennenses, ofreciendo como premio la grabación de un álbum por parte del grupo ganador. Los únicos requisitos para participar eran que las letras y música de las canciones estuvieran compuestas por el propio grupo y que no tuvieran ningún disco en el mercado. De este primer concurso, salieron ganadores varios grupos, los cuales se reunieron para grabar un disco bajo el nombre "Lagarto Rock. Jaén 87", donde aparecen los grupos Invitados (procedentes de Linares), Vicios Modernos, Mística Sonrisa y Panteón Nadar. De esta grabación solo se realizaron 1000 copias y la portada corre a cargo del famoso pintor jiennense Francisco Molinero Ayala.

En 1993, ya con la colaboración de Canal Sur, el concurso pasó a ser autonómico, y poco más tarde se convirtió en el certamen más importante de Andalucía. El Instituto Andaluz de la Juventud fue otra de las instituciones que decidió colaborar en este evento, ampliamente apoyado por los jóvenes. La calidad de los grupos invitados fue otro de los alicientes para que el certamen aumentase su popularidad. En 2002 el certamen sufrió otros tres cambios de consideración. Por una parte, se extendió al territorio nacional, con lo que se convirtió en una de las mayores lanzaderas para los grupos noveles de toda España. Por otro lado, se amplió el certamen a dos modalidades: "Rock y metal" y "Pop y nuevas tendencias", por lo que el festival pasó a celebrarse en dos días y perdió la palabra rock en el nombre, llamándose desde entonces Lagarto Festival. Y por último, se cambió el premio por otro en metálico de 6.000 € para el ganador y 2.000 € para el segundo clasificado en cada modalidad, ya que se consideró que las grabaciones estaban más al alcance de los grupos. En la XIX edición (2005) se batió el récord de maquetas del concurso, con un total de 523 recibidas. Las provincias con mayor aportación de maquetas fueron, en este orden, Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga, Valencia y la propia Jaén.

En ediciones posteriores seguimos viendo el entusiasmo de las nuevas generaciones musicales y el apoyo del público que anualmente nos visita para no perderse esta cita con uno de los festivales más importantes del panorama nacional.

domingo, 14 de junio de 2009

EL CORPUS CHRISTI DE JAÉN

En 1264 el Papa Urbano IV estableció la fiesta del Corpus, situándose en el calendario litúrgico el Jueves siguiente al Domingo de la Trinidad, en la actualidad esta fiesta se trasladó al domingo siguiente de la Trinidad. Para esta celebración, que consiste en procesionar por las calles la Sagrada Hostia (Cuerpo de Cristo en la Eucaristía), los orfebres realizaban numerosas piezas con nobles metales como serán los ostensorios o custodias.

De la procesión del Corpus de Jaén existe constancia documental desde el siglo XV. Ya en la Crónica del Condestable Lucas de Iranzo se detalla cómo para esta fiesta se limpiaban las calles del recorrido y se adornaban. En el siglo XVI los miembros de la corporación municipal del Ayuntamiento tenían un papel muy destacado en el Corpus, se repartían los varales del palio del Santísimo que era portado por varios munícipes durante el recorrido. En la Plaza Santa María se levantaba un pequeño escenario para representaciones sacras o bailes que se hacían en los días previos a la celebración. Además en esta centuria también los Pontífices concederán indulgencias para aquellas personas que participaran en la festividad del Corpus al igual que en la de la Octava.


Este auge progresivo de la adoración de la Eucaristía hará que en la primera mitad del siglo XVI el Cabildo de la Catedral decida mandar realizar una custodia mayor más fastuosa. En 1536, se le hizo el encargo al orfebre Juan Ruiz (el Vandalino) que la ejecutó de 1536 á 1540. El coste total de esta obra fue 1.039.000 maravedíes y en su ejecución se emplearon 101 kilos más 200 gramos de plata. De estilo renacentista, por desgracia desapareció en la guerra civil española al ser fundida. De esta forma en 1963, el Obispo Félix Romero Mengíbar dio los primeros pasos para la realización de una nueva custodia recabando fondos para tal fin. Pero estos primeros pasos no cuajaron y no dieron su fruto definitivo hasta 1986. Para este nuevo proyecto se tomó como referente la anterior ya que existía abundante material fotográfico de la misma. La única variación de la actual pieza es su altura y peso. A continuación analizamos la estructura y motivos de la Custudia de nuestra Catedral:


Obra de orfebrería en plata.

Dividida en seis cuerpos que van decreciendo poco a poco.

Base o peana hexagonal con decoración plateresca con un friso en el que aparece escenas del Antiguo y Nuevo Testamento.

Primer cuerpo: formado por seis torrecillas de columnas abalaustradas que albergan Apóstoles. La decoración es plateresca y de ahi parte un templete en cuyo interior se encuentra el ostensorio. La base del ostensorio presenta cuatro ángeles en sus ángulos (dos arrodillados y dos portando incensario). El portaviril es austero y de él parten rayos rectos y flamígeros.

Resto de los cuerpos: columnas con arcadas que cobijan Apóstoles, Santos relacionados con la Eucaristía y Santos relacionados con la provincia de Jaén. En el segundo cuerpo aparece en el interior la figura de Dios Padre, en el tercer cuerpo la imagen de la Inmaculada y el remate de la custodia lo configura la imagen de Cristo Resucitado.


Las calles de la capital se engalanan para recibir al Santísimo, de los balcones penden colgaduras, el suelo se cubre con juncia, juncos, romero, hierba buena, matranzos...que al ser pisados desprenden un aroma muy agradable, las cofradías colocan bellos altares callejeros ejemplo de arquitectura efímera con obras artísticas de gran valor en los que predomina el tema eucarístico como motivo central. No podemos tampoco olvidar la importancia que tiene también el día del Corpus en la provincia, destacando localidades como Baeza, Villacarrillo, Jamilena y Villardompardo en las que se engalanan todas las calles por las que discurre la procesión.

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foto de la Custodia tomada del tomo 5 de La Catedral de Jaén pág 71; video: archivo fotográfico Seturja

jueves, 11 de junio de 2009

FERIA Y FIESTAS DE LA VIRGEN DE LA CAPILLA

Cada año cuando llega el mes de junio, el barrio de San Ildefonso se llena de bullicio y torna en diversos colores porque son sus fiestas, festejos ligados a la patrona de Jaén: la Virgen de la Capilla. La imagen de la Virgen es muy querida y venerada por el ingente número de devotos con que cuenta. En la primera entrada de este mes comentábamos El Descenso de la Virgen, en la entrada de hoy, nos centraremos en la imagen de la Virgen, en su devoción y en las fiestas en su honor.

La talla de la Virgen es de estilo gótico y es de autoría desconocida, data de la época del rey Fernado III (siglo XIII). Mide unos 70 cm de altura y está serrada por la espalda, lo que hace suponer que en su origen debió formar parte de un retablo. Iconográficamente representa a una Virgen erguida en actitud de caminar (Hodigitria - Virgen Conductora) descansando sobre un cojín que le sirve de base. Es una imagen de talla completa estofada, en su brazo izquierdo lleva al Niño Jesús desnudo que porta una fruta o bola y en la mano derecha un cetro, coronada con una leve diadema que descansa sobre una melena castaña clara repartida en mechones. El rostro de tez clara , con cara redondeada, boca menuda y ojos almendrados pintados. Muchos autores vinculan a la imagen con la tradición de las Vírgenes negras aunque tras la última restauración se comprobó que esa tez oscura de la imagen era debida al humo de las velas que los fieles depositaban en su capilla. Hasta 1.984 se mantuvo la tradición de vestir a la imagen con sayas y mantos, ocultando así su talla total. De este año a 1.997 a la imagen se le quitó la saya para que se contemplara su aspecto original. En la actualidad la Virgen aparece ataviada diariamente con su manto que deja ver la talla debajo y sólo en procesion aparece completamente vestida. Importante la orfebrería que posee la imagen al igual que la colección de mantos conservados en su Casa-Museo destacando los siguientes:
  • Manto de color blanco de damasco brocado bordado en tisú de oro. Donado por la Reina Isabel II, en 1864.
  • Manto color rojo de terciopelo bordado en oro. Donado en 1908 por los Condes de Corbul. Fue muchos años el manto utilizado para las ocasiones solemnes por su espléndido bordado.
  • Manto de color rosa de seda bordado y encaje en plata. Donado por Dª Teresa Fernández de Villalta y Coca, presidenta de la comisión de señoras que trabajó por la coronación de la Virgen. Se estrenó el 11 de Junio de 1930, en el solemne acto de la Coronación.

La importancia de la Virgen de la Capilla en la ciudad es tal que fue coronada en 1930 por el cardenal Segura y posteriormente recoronada en 1956. En lo referente a la devoción a la Virgen hay que remontarse a los tiempos de la Reconquista de Fernando III en la que el culto a la Virgen María estaba muy inculcado en la ciudad: iglesias, conventos y ermitas. Existían numerosas advocaciones y entre ellas la de la Virgen de la Capilla, que poseía sus propios devotos incluso antes del Descenso, que se incrementaron posteriormente como lo atestigua el libro de integrantes de la Cofradía en 1.522 (Academia Bibliográfica Mariana).

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fotos: archivo Seturja y Revista El Descenso

En cuanto a la fiesta de este barrio se mezcla lo lúdico y lo religioso; en los actos lúdicos destacan los pasacalles, las diversas actuaciones musicales que amenizan las veladas en este barrio y la típica gastronomía que ofrecen las distintas tabernas. En el ámbito religioso la fiesta se centra en los cultos a la Virgen: besamantos, novena, rosario de San Bernarbé, Misa de Cabildos y Procesión de la Virgen. Días intensos en los que importa la convivencia, el salir a la calle y disfrutar del ambiente festivo de nuestro Jaén.


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fotos: archivo Seturja

WEB COFRADÍA

http://www.virgendelacapilla.es/

domingo, 7 de junio de 2009

TRAJES TÍPICOS JIENNENSES: EL CHIRRI Y LA PASTIRA


La costumbre de una indumentaria típica popular con tintes regionalistas surge en el siglo XVIII, cuando se adaptan las vestimentas locales a la elegancia urbana sin desechar el origen rural y artesano en sus elementos. En Jaén capital, los trajes tradicionales se denominan de Chirri y de Pastira, que son utilizados en celebraciones locales: lumbres de San Antón, Romería del Cristo del Arroz, Divina Pastora y Fiesta de la Virgen de la Capilla la más común.

El traje de la mujer es el de pastira, tiene su origen en un traje corriente de lechera. El detalle que más resalta es la mantilla o pañoleta, de raso o de pañete, que según la leyenda un grupo de mozos y mozas salieron una mañana de romería a orillas del río Guadalbullón. Una partida de moros granadinos les sorprendió y les atacó, con la intención de dar muerte a los mozos y llevarse cautivas a las mozas, pero ambos, mozos y mozas, ofrecieron tan encarnizada resistencia que los moros huyeron y las tocas de las mozas, blancas antes del ataque, se tiñeron del rojo de la sangre.

El corpiño (almilla) es de lana o seda brillante, con mangas largas y ajustadas y forma pico en la parte delantera, lleva rizado encaje blanco de bolillos al filo del escote y de las mangas. La falda llevaba cinco refajos, llega un poco más arriba del tobillo. Normalmente, consta de la falda del tejido llamado “canícula” (se tejía desde finales del siglo XVIII en los telares del Hospicio de Jaén), de color azul grisáceo, con rayas muy finas o cuadritos. La falda se remata con un cordón de lana de los mismos colores. Debajo de esta falda irían los diferentes refajos, normalmente se utiliza uno nada más de paño, color encarnado o rojo. El delantal o mandil que cubre la falda era del mismo tejido (canícula) pero con las rayas en vertical o a cuadros, en la actualidad podemos observar que este delantal va bordado con elementos florales para enriquecerlo. Se complementa con medias blancas tejidas en hilo o seda, caladas, enaguas y pantalones (pololos o puchos) blancos de hilo con volante y tiras bordadas, y pasacintas para ajustarlos. Los zapatos son negros escotados, de salón con medio tacón, de piel fina. Sobre el corpiño se lleva un pañuelo de percal rameado o lana, para diario. En festivos se sustituye por un mantoncillo de manila. La mantilla que lleva sobre la cabeza o los hombros es de paño o raso rojo y lleva alrededor un ribete negro de terciopelo, y es prenda característica de las campesinas castellanas, la usaban para ir a la iglesia. Cubre pues, el elaborado peinado de la pastira, dos rodetes a los lados y en medio un moño llamado de alpargata, adornado con flores. También es muy importante el aderezo, que suele ser bastante rico, a base de oro, esmeraldas, diamantes o perlas, en pendientes largos (“Saboyanas” o “Abollanas”) y en el cuello una de cinta de terciopelo negro con una cruz de oro.

El traje de hombre, es el de chirri, cuyo nombre procede de “chirriado” de las carretas que llevaban los campesinos al llegar a la ciudad para vender sus mercancías, es un traje más bien elegante y señorial. Negro o pardo, que consta de pantalones de lana, abiertos por los lados de las piernas, con forma acampanada, se adorna con un lazo de cinta, con caireles o monedas, así como botones lisos o labrados; en la parte delantera lleva el alzapón o portón, una especie de tapa, que se abrocha en los laterales. La chaqueta de lana semi-corta, con alamares y coderas en marrón sobrepuestas, adornada al igual que los pantalones. La camisa blanca de algodón, de hilo o semihilo, con cuello de tirilla, posee una pechera sobrepuesta con grupos de jaretillas, de mangas largas. El chaleco con solapas de estilo esmoquin, de telas de gran calidad y de colores muy variados pero discretos. A la cintura lleva una faja de lana fina, en azul o rojo normalmente, bordadas o lisas. En la cabeza llevan pañuelo cuadrado, atado en la nuca en forma de triangulo y encima de éste el sombrero calañés o “catite”, de terciopelo y paño negro, con una ala vuelta, de copa baja y con dos madroños. Llevan zapatos abotinados de piel negra y sobre éstos unos “leguis” también de piel negra ribeteados de marrón y abotonados en los laterales.


fotografía tomada de: http://www.juntadeandalucia.es/averroes/conservatoriodanzacordoba/spip.php?article245

jueves, 4 de junio de 2009

EL LADRÓN DE LA VIRGEN DE LA CAPILLA

Cuenta la leyenda popular que un joven cordobés, perteneciente a una familia adinerada, escuchó hablar sobre un Santuario muy importante situado en Jaén que guardaba en su interior una gran cantidad de riquezas, ofrendas de los fieles a una Virgen. En dicho Santuario se veneraba a la Virgen de la Capilla, que descendió del cielo para defender a los cristianos que estaban siendo asediados por los moros. A la imagen de la Virgen se le hacían numerosos homenajes en agradecimiento a tan milagroso hecho, que se traducían en obsequios: mantos ricamente bordados en oro, valiosas alhajas, coronas etc y grandes tesoros guardados en el Camarín de la Virgen.

Este joven, se puso en marcha hacia Jaén y una vez que llegó, encaminó sus pasos hacia el Santuario de San Ildefonso, en el que está la Virgen de la Capilla. Accedió al templo, participó en la misa que se celebraba en la Iglesia y quedó en actitud orante una vez finalizada la ceremonia. Allí estuvo esperando, reclinado y con gran disimulo, hasta que el templo quedó sin fieles. Cuando vio que se había quedado solo, se dirigió rápidamente hacia la Capilla de la Virgen. Accedió al Camarín, dando un rápido vistazo a la estancia y comprobando que no había nadie. Agarró un gran saco y dispuesto ya a comenzar el robo, miró a los ojos de la Virgen y sintió un profundo remordimiento por la acción que iba a cometer. Agachó la cabeza, se arrodilló y le rezó un Ave María. Se volvió a incorporar, le tapó la cabeza a la imagen con una tela que allí mismo encontró, y continuó con su misión.

Una vez introdujo en la saca una gran cantidad de objetos valiosos, advirtió que no podría cargar con más peso, decidiendo entonces salir del Camarín con mucho sigilo. Encontró de nuevo el templo sin fieles. Se dirigió hacia la puerta principal y salió del edificio con mucha cautela. Tomó con la rapidez una calle que encontró enfrente y se dirigió hacia la Sierra de Jaén. Cuando llegó a la sierra ya había oscurecido, pero decidió no descansar y continuar caminando durante toda la noche y sin reposo, satisfecho del botín que portaba a sus espaldas. Había conseguido una verdadera fortuna y merecía la pena el esfuerzo que estaba realizan
do. Pronto advirtieron en el Santuario lo sucedido. La noticia del robo a la Virgen de la Capilla se extendió rápidamente. Toda la población quedó entristecida e indignada por tan sacrílego acto.

Pronto llegó la noticia del robo a las localidades más cercanas, lugares en los que también contaba con numerosos fieles la milagrosa Virgen. A la mañana siguiente el joven ladrón, muy cansado, divisó un pueblo de la serranía. Feliz y satisfecho de lo lejos que había quedado Jaén, se acercó hasta la localidad de Los Villares con intención de descansar. Inmediatamente sospecharon los villariegos al ver a un forastero que iba cargado con un enorme saco. Procedieron a detenerlo, abrieron el costal y descubrieron el tesoro robado.

El juez dictaminó para el acusado que fuera condenado a muerte. Se ejecutó la sentencia en la Plaza de San Ildefonso, públicamente, para que viera el pueblo cómo se pagaba ante la justicia semejante sacrilegio. Posteriormente le fueron separados los miembros del cuerpo, quedando la cabeza del delincuente colgada en una de las fachadas de San Ildefonso. Una vez se retiró la cabeza del condenado, se colocó en el mismo lugar otra de piedra tallada. Todavía hoy, la cabeza de piedra que nos recuerda el despreciable hurto, continúa colocada en una de las portadas del templo. Se encuentra en la fachada norte del Santuario. En la parte superior derecha, en el límite del tejado y sobre uno de los contrafuertes, permanece tallada en piedra, para recuerdo de propios y extraños, la cabeza del miserable ladrón que tuvo la imperdonable osadía de robar el tesoro de la Virgen de Capilla.


fotografías tomadas de la revista El Descenso: foto de el ladrón nº 2, pág 15, año 1998; foto de la Virgen- cartel de David Padilla nº 5, año 2008

lunes, 1 de junio de 2009

EL DESCENSO DE LA VIRGEN

Retablo del Descenso (Iglesia de San Ildefonso)

Según la leyenda, la Virgen María descendió a la ciudad de Jaén en la noche del 10 al 11 de junio de 1430 acompañada de un cortejo celestial que la partió desde la Catedral hasta la iglesia del arrabal de San Ildefonso. La tadición del Descenso hay que valorarla desde las fuentes históricas que se recogen en estos momentos tomando como base la tadición oral a raíz de este acontecimiento milagroso. Las crónicas recogen un buen número de declaraciones de testigos de este hecho.

"En la muy famosa, muy noble, y muy leal Ciudad de Jaén, guarda y defendimiento de los Reynos de España. Sábado en la noche a diez días del mes de junio de 1430 años, siendo Obispo de esta Ciudad y Capitán de Este Reino Don Gonzalo de Astuñiga (que hoy decimos Zúñiga) ante su provisor y vicario general Juan Rodríguez, Bachiller en derechos, se probó haber pasado, real y verdaderamente lo que se refería: Que a la hora de medianoche el sábado dicho iba una gran procesión de gente muy lucida y con muchas luces, y en ella siete personas que parecían hombres, que llevaban siete cruces; iban uno detrás de otro, y que las cruces parecían a las de las parroquias de ésta Ciudad, y los hombres que las llevaban iban vestidos de blanco o con albas largas hasta los pies. Iban más otras treinta personas también con vestidos Blancos, en dos hilos, acompañando las Cruces. En lo último desta procesión iba una Señora más alta que las otras personas, vestida de ropas blancas con una falda de más de dos varas y media; y iba distinta de los demás la última, y no iba cerca della otra persona, de cuyo rostro salía gran resplandor, que alumbraba más que el Sol, porque con él se veían todas las cosas alrededor, y contorno, y las tejas de los tejados como si fuera amedio día el Sol muy claro, y era tanto lo que resplandecía, que le quitaba la vista de los ojos, como el sol cuando le miran en hito. Esta Señora llevaba en sus brazos un niño pequeño también vestido de blanco, y el niño iba sobre el brazo derecho. Detrás desta Señora venían hasta trescientas personas, hombres y mujeres, éstas cerca de la falda de la Señora, y ellos algo mas atrás. Estos hombres y mujeres no hacían procesión sino de montón; iban las mujeres delante y los hombres atrás, y todos vestidos de blanco, y sonaban como que iban armados. La cual procesión iba hacia la capilla de San Ildefonso, y habían salido de la Santa Iglesia mayor. Esto afirmaron con juramento Pedro, hijo de Juan Sánchez; Juan, hijo de Vzenda Gómez; Juana Hernández, mujer de Aparicio Martínez; y otros testigos, cuyos dichos y deposiciones están en el archivo desta Iglesia, y capilla." (Bartolomé Ximenez Patón, Secretario del Santo Oficio, en el capitulo decimotercero de su obra "Historia de la Antigua y Continuada Nobleza de la Ciudad de Jaén", publicada en
1628).

Desde ese momento se construyó una capilla anexa a la iglesia, donde terminó ese cortejo celestial su procesión por la ciudad, forjándose la devoción de la ciudad a la Virgen de la Capilla. Siendo la portada gótica el lugar exacto que cuenta la tradición que la Virgen se detuvo con su cortejo. Numerosas documentación recoge este momento como es el caso del Documento Notarial del Descenso que se expone en los besamantos de la Virgen, al igual que el retablo y la vidriera que representan el momento de esta escena del Descenso.


Vidriera del Cortejo Celestial acompañando a la Virgen


fotografía del Documento Notarial del Descenso. Fotografías: archivo Seturja.