miércoles, 1 de julio de 2009

LA JUDERÍA DE JAÉN

La presencia de judíos en Jaén está documentada desde el año 612 aunque debieron establecerse mucho antes. En el siglo XI crecerá en número y experimentará uno de sus períodos más prósperos la judería jiennense, destacará en el reinado zirí de Granada, frente al resto de las juderías de Al-Andalus. En este núcleo sefardita jiennense nació Hasday ibn Shaprut, al que dedicaremos una entrada específica por la importancia que tuvo este personaje judío en la corte califal.

En época cristiana, tras las persecuciones de 1391, la judería jiennense sufre un fuerte revés y sus calles se convierten en un barrio de judeo-conversos, que pasó a denominarse "Barrio de Santa Cruz". La población judeo-conversa de Jaén, aparentando ser cristiana, conservará en secreto sus tradiciones ancestrales y la observancia a la Ley mosaica. Precisamente esta importante presencia de "judaizantes" será lo que dará lugar a la creación del Tribunal de la Inquisición de Jaén en el año 1483, fecha en la que también se ordena la expulsión de los judíos andaluces. Fueron numerosos los judeo-conversos que ostentaron el cargo de Administradores de la Catedral, y fue aquí donde nació, según algunos estudiosos, el germen de los Estatutos de Limpieza de Sangre de la Catedral. Y en esta misma plaza se desarrollaban los Autos de Fe del Tribunal de la Inquisición de Jaén.

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La Iglesia y Santa Capilla de San Andrés según algunos historiadores pudo ser una sinagoga, por algunas semejanzas arquitectónicas con otras sinagogas españolas conservadas. El entramado urbanístico de nuestra judería lo configura al igual que el musulmán un conjunto de callejuelas estrechas con la fachada inclinada hacia la calle para evitar que penetrara el sol en la misma, destacan a pesar de su mala conservación la Calle Santa Cruz en la que existe una casa que decidió colocar en su puerta la mezuzá judía (receptáculo adherido a la jamba derecha de los pórticos de las casas judías, que alberga un pergamino enrollado con versículos de la Torá - biblia judía-), Callejón del Gato y Calle del Rostro entre otras.

La pervivencia judía en esta zona de la capital puede decirse que se mantuvo hasta el siglo XIII por unas mil quinientas personas aproximadamente que habitaban la judería como apuntan diversas fuentes escritas de la época. Tras las persecuciones comentadas con anterioridad en 1391, una de las sinagogas se transformará en la Parroquia de la Santa Cruz (en la actualidad sólo se conserva un muro en la parte trasera del Monasterio de Santa Clara), templo exclusivo para judíos conversos.

En el barrio de la Magdalena podemos apreciar en una fachada una Maguen David (estrella de David), que según cuenta la tradición está en el solar en el que habitó la familia de Hasday Ibn Shaprut. Para concluir el itinerario por los pocos vestigios conservados de nuestra judería, podemos deleitarnos en la Plaza de los Huérfanos, con uno de los grandes símbolos judíos: la Menorá (candelabro de siete brazos), que homenajea a los judíos de la Diáspora Sefardí. Importante la labor de difusión que hacen del patrimonio judío organismos como la Red de Juderías y la Asociación Iuventa.

fotografías: archivo Seturja

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